Ingredientes

  • Para la base
  • 285 g de galletas de vainilla trituradas (tipo graham cracker, María, digestive o las de preferencia)
  • 150 g de mantequilla, derretida
  • Para el relleno
  • 700 g de queso crema o queso de untar
  • 200 g de queso mascarpone
  • 300 g de azúcar
  • 6 huevos
  • 500 ml de nata espesa o crema de leche
  • 50 g de harina de trigo para todo uso
  • Para el topping
  • 400 ml de nata para montar o crema de leche tipo chantillí
  • 75 g de azúcar glass o pulverizada
  • 250 g de queso mascarpone
  • 2 tbsp de cacao en polvo sin azúcar

Preparación

  • Precalentar el horno a 150 °C, calor arriba y abajo. Forrar la base de un molde desmontable de 22–24 cm con papel de horno y engrasar ligeramente los laterales.
  • Triturar las galletas hasta obtener una textura fina. Mezclar con la mantequilla derretida hasta conseguir una mezcla homogénea y húmeda.
  • Colocar la mezcla de galletas en el molde y presionar bien con el dorso de un objeto plano, como un vaso, formando una base uniforme. Reservar en la nevera mientras se prepara el relleno.
  • Batir el queso crema junto con el mascarpone y el azúcar a velocidad media-baja, solo hasta integrar, evitando incorporar aire en exceso.
  • Añadir los huevos uno a uno, mezclar suavemente tras cada adición y raspar los laterales del bol cuando sea necesario.
  • Incorporar la nata espesa y mezclar hasta obtener una crema lisa y homogénea.
  • Agregar la harina tamizada y mezclar lo justo hasta que se integre completamente.
  • Verter la mezcla sobre la base de galleta y alisar suavemente la superficie.
  • Hornear a 150 °C durante 1 hora. El cheesecake debe quedar firme en los bordes y ligeramente tembloroso en el centro.
  • Apagar el horno, abrir la puerta ligeramente y dejar reposar el cheesecake dentro unos 30 minutos, para que se enfríe de forma gradual.
  • Sacar del horno y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente. Refrigerar un mínimo de 4 horas, idealmente de un día para otro.
  • Cuando ya la cheesecake se haya enfriado por completo, preparar el topping. Batir la nata bien fría junto con el azúcar glass hasta obtener una textura firme pero cremosa. Añadir el mascarpone y mezclar suavemente hasta integrar.
  • Decorar de la forma deseada con la crema de mascarpone y espolvorear cacao justo antes de servir.